Hoy he soñado contigo, recuerdo, que estábamos en la habitación de aquella escapada que hicimos un fin de semana. De locura.
Estábamos paseando a carcajada suelta, bajo a la luz de la luna. La arena seguía nuestros pasos, nos perseguía en cada paso.
Recuerdo la entrada en la habitación, las risas seguían, nuestros cuerpos se atraían mutuamente y nos encontramos desnudos bajo las sabanas. ¿fue un sueño?
Hace ya un tiempo que saliste de mi vida, y hoy he vuelto a soñar contigo, he recordado cosas que no sabían que habían sucedido, lo peor de todo, que no sé que ha sido sueño y que fue realidad.
Los sueños, esas pequeñas cosas que pueden ser tan parecidas a la realidad y que se quedan ahí, en un lugar de la memoria sin ningún tipo de respuesta alguna. Hay veces que son tan reales que se confunden. Incluso sueños que se meten en historias reales.
Esta vez te he recordado en un sueño, después de bastante tiempo que nuestros cuerpos no se juntan.
Los sueños, son algo parecido a ilusiones, que cuando se mezclan con la realidad son más divertidos. Algo pequeño que se hacen grandes en el momento que los vives, hay otros, que desaparecen en el momento que abrimos los ojos. Los que te despiertas y te dejan con la palabra en la boca, cuanto más intentas recordar más los olvidas.
Pero no dejan de ser sueños.
Quizá sean, un enlace hacía la locura, esa locura que no nos dejan demostrarlo ya que no es lo normal. Quizá nadie seamos normales y vivamos en un mundo de locos, quizá los sueños de cuando dormimos sea la clara expresión de lo normal o de la locura que llevamos dentro y lo que en realidad pasa sea un reflejo de lo normal de la locura que vivimos.
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