¿Para qué escribir?

"Es mejor escribir para uno mismo y no encontrar público,

que escribir para el público y no encontrarse uno mismo."

(Cyril Connolly)

domingo, 28 de noviembre de 2010

CERRANDO LAS PUERTAS A LAS PALABRAS

Me quemo por dentro, pero no tengo agua,
me desgasto y no tengo músculos,
pienso y no tengo pensamientos...

Pensamientos, hundidos
sentimientos, confusos...
Todos encerrados 
bajo un oculto candado, 
bajo silencios incómodos,
bajo palabras sin nombramiento,

Hablo, sin saber que decir,
sin ganas, sin nada.
Por eso callo.



NO SOMOS NADA

Aquí me encuentro, sentada pensando lo cruel que puede ser la vida. Tu vida puede acabar de un día para otro sin darte cuenta y realmente te das cuentas del valor de ella, cuando la muerte te roza. Sorprendentemente un segundo, una milésima de segundo hace falta, nada más, solo eso. 

No somos nada.
No valemos nada.

Después de una semana horrible, esperas al fin de semana ansiosa para olvidarla, deseando que pase cuanto antes. Llega el fin de semana y se presenta la muerte. La muerte como siempre injusta pero esta vez mucho más otras.

Realmente cuando se acerca esa señora supuestamente vestida de negro y roza tú alrededor, es cuando nos damos cuenta de lo importante que es el día a día el vivir cada momento, cada segundo… Que nunca sabes cuando te cambiará ese segundo, esa milésima de segundo…

viernes, 26 de noviembre de 2010

DE TODO CORAZÓN...

Me provocas.
Te miro y me ciego,
Te hablo y me bloqueas,
Te escucho y me paralizas,
Paso por tu lado y me inquietas.


Me bloqueo cuando me argumentas,
cuando tus razones chocan con las mías,
cuando no estamos de acuerdo 
y ninguna hace nada por entender a la otra.
Me odio por no poder entenderte,
por no saber expresarte mi yo,
por no ser compatibles.


Te quiero, pero no de esa manera,
odio tu cabezonería,
que no te dejes abrir más puertas, mentalidades
y que te encierres en ellas.
Te quiero mucho,
pero me gustaría entenderte,
que nos entenderíamos.


Tras muchos años conviviendo,
no logro entender tu enfado, 
nuestra no sincronización...
Se que nos queremos,
y que por estas etapas pasaremos,
y que juntas venceremos.
No puedo vivir sin tí,
pero tampoco contigo
si no nos entendemos, no logramos nada.


Lucharé por todo lo que por mi diste
y no me cansaré nunca,
solo pido entendernos,
sin darnos explicaciones.
Dejar nuestras diferencias 
para mejor convivencia.
Quiero pasar de estos enfados estúpidos,
que no hace nada más que distanciarnos,
diferenciarnos.


Quiero que nuestros corazones
se unan otra vez 
y que no se rompan.


Seamos fuertes para lograrlo!!

domingo, 21 de noviembre de 2010

UNA HABITACIÓN DESCONOCIDA

Entro en una habitación, estoy dentro, pero no veo nada. Está absolutamente a oscuras. Es una habitación en la nunca había entrado y en la que no sabía ni que existía. Me siento en lo que yo creo que es medio, pero aún y todo sigo sin ver nada, mi vista todavía no se ha hecho a la oscuridad. Espero sentada y reflexiono.
Creo que estoy tumbada en mi cama y que esa habitación existió. Ni por esas, sigo estando dentro de ella, yo me veo dentro, me olvido en lo que creo. 


Empiezo a ver cosas, cosas que se me hacen familiares. Son recuerdos míos desde mi infancia hasta hoy. Es una rara sensación, no sé lo que me pasa. Sigo mirando las imágenes y sigo pensando. Pensando el porque de mis miedos y encuentro muchos porqués. 
Sigo viendo negro y veo más que mis miedos, voy intentando superarlos dando un porque pero sigo estando sentada.
Me levanto y ando, me choco con objetos que una vez tuve, no sé lo que son pero sus olores me recuerdan a algo que tuve. Doy un paseo y me encuentro una figura, una figura a la que temo. Me paro enfrente, hablo y supero ese miedo, sigo paseando y enfrentándome a esos miedos que me inquietan.
No sé como, pero salgo de la habitación. Me despierto y me veo en la cama, tumbada, como si me hubiera despertado de una pesadilla, pero sé que no fue un sueño.
Fue un camino hacía un rincón de mi cerebro que desconocía, me atraía y nunca pude entrar. 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

INESTABILIDAD

Estoy tranquila, no pasa nada. Tengo mis problemas pero todo "bajo control". Sigo teniendo tranquilidad, sigo avanzando. No tengo nada de que preocuparme, todo va como siempre, BIEN.


Todo va igual, con una rutina, cuándo de repente, una llamada, una llamada con cambios fuerte, cambios en mi vida. Tengo un bloqueo, no pienso. Me tranquilizo, no puedo. Hago planes futuros sin saber nada, me reorganizo, pero me sigo bloqueando. Intento ver todas las posibilidades, me freno, me paro y me paralizo. No avanzo y sigo nerviosa. 
Quiero que todo pase y ponerme un orden. Un orden al que acostumbro llevar, una rutina a la que seguir. 


Conclusión: No acepto los cambios, cambios que depende para donde va seguir mi vida y que vivo atada a la rutina. Y que sigo nerviosa sin saber la solución.

lunes, 8 de noviembre de 2010

ODIANDO MIS MIEDOS

Silencio, se acumulan palabras dentro de mí. Silencios que no dicen nada.Palabras sinceras, con gestos sinceros. Pensamientos que nunca se decir, que se meten y no sé el porqué. Tampoco entiendo porque hablo en silencio y mi boca sigue cerrada y no sale nada. Todo queda en palabras dentro de mi mente.
Hablo, y no digo nada, digo mucho y nunca hablo de mí. me cuesta. Me cuesta expresarme, me cuesta abrirme.Y cuando lo hago pienso que hago mal, pienso que daño.
No quiero dañar, quiero expresarme sin comprometer, quiero decir lo que siento sin miedo, pero a la hora de la verdad me derrumbo, no puedo. Lo hago pero no soy yo... me siento inferior y eso no puede ser y menos hacer daño. Quiero que me entiendan sin decir nada, pero no es posible.


Quiero hablar sin miedo al que dirán.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

DESTINO SIN DESTINO

Salgo de casa, no tengo destino, me dirijo a ninguna parte. Sigo mi camino, sin destino final, pero lo sigo. Llegaré a algo, a algún lugar. me paro descanso y sigo caminado. Me paro y me encuentro con un viejo árbol, lo acaricio y parece que se pone más contento. Está más recto. Lo miro y empieza a florecer. Le salen ramas. Y cuando está en lo más alto, me llueven lágrimas. Lágrimas del árbol. De un color casi transparente. Parece un llorón pero nunca había visto uno igual. !Me encanta! Le encanta, me dice que vuelva y lo repita.


Sigo mi camino, me despido del árbol, que con solo acariciarlo se volvió más árbol, más grande.
Pasan los días, y me apetece ver al árbol. Y vuelvo. Me lo encuentro igual que al principio. Lo vuelvo acariciar y le ocurre lo mismo, pero esta vez el saca sus raíces para acariciarme a mi también.


Empieza una rutina, una rutina donde mi camino si tiene destino. Nos encontramos en un lugar donde ambos estamos cómodos y naturales.