Ordenes, ordenes que me paralizan me agobian y que me arrugan igual que un garbanzo a remojo, que solo espera ser comido por las voraces bocas que lo consumen.
Ordenes que solo sirven para parecer más fuertes y para debilitar a otras personas para humillarlas, en soledad o en delante de gente.
Ordenes, que no tiene otra función que odiar, que desaparecer...
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