Grandiosas curvas invaden mi cuerpo, como olas en días de oleaje.
Grandes montañas hacen valles al este y al oeste, dejando un gran pedrusco gigante al sur que no cae por nada, ni por el torrente que cruza de norte a sur.
La naturaleza es algo maravilloso pero ha llegado el momento de despreciarlo, ya que nadie cruza por los valles, nadie recorre sus caminos ni senderos...nadie quiere conocer los valles que un día estuvieron en auge y eran bonitos.
Puede que haya llegado el momento de que se tenga que marchitar...
Puede que nadie visite otra vez esa naturaleza, ya un poco pobrida
Puede que nadie visite otra vez esa naturaleza, ya un poco pobrida
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