Cansada de que nadie la siguiera, comenzó a seguir su propia
sombra.
Se acordó de él cuando ya lo había olvidado.
Nunca supo si lo soñó o sólo fue parte de su insomnio….
No quería volver oír hablar de él, ni de aquella noche por
miedo a que se despertasen las mariposas,
No quería volver a salir por vergüenza, era absurdo… Como
decir “no vuelvo a beber” cada fin de semana.
Esa noche, despertó con resaca pero sin él, pero acabaron
como dos desconocidos que se conocieron muy bien (esa misma noche).
Pensaba en él y sonreía, y es que las mejores historias son
aquellas que están sin terminar. No eran para nada, pero si miraban como si lo
fueran todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario