Hoy me he despertado pensando en ti... pensando en aquella llamada a la misma hora de hoy, hace ya 12 años...
12 años sin tu presencia y todo ha cambiado, la manera de estar tod@s junt@s, la manera de hablar, las distintas actuaciones... has cambiado a mucha gente, creo que incluso a mí, que me has hecho ser como soy que era lo que te gustaba, me has enseñado a ver, oír y callar algo que tu hacías a la perfección y aunque a mí a veces, callarme me cueste y en los tiempos de cólera que estamos viviendo en casa es lo que hay que hacer si no quieres recibir.
Hoy como todos los años, me fumaré un puro, como pequeño homenaje y alzaré la copa pensando en que hoy más que nunca te reunirás con nosotros, juntando el rebaño en las frías tardes de invierno y esperar alrededor del fuego como cada tarde, tu llegada tras un día largo de reunión con la naturaleza (monte, cabras y txapela que no falte).
El ruido del cencerro, anunciaba que tu llegada estaba cerca, a lo lejos, te arrimabas rodeado de 10 cabras y carretera abajo venías con tu palo y tu puro. Y todo tu rebaño biológico te esperábamos con los brazos abiertos y corríamos para darte la bienvenida antes que nadie.
Hoy, este es mi homenaje, ya que es mejor, ver, oír y callar.
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