Estoy dormida, una luz potente brilla en mis ojos. Me despierto y no sé donde estoy. Abro los ojos y me veo dentro de una tela de plástico que cubre todo mi cuerpo. A mi lado otro cuerpo, ahora no puedo describir si es hombre o mujer, no lo veo.
Intento salir de la tela que me cubre, salgo me incorporo y me encuentro en lo alto de un pico a 2.300 m. Visualizo el paisaje, y me doy cuenta que se me están mojando los pies. Anonadada con el paisaje lejano me encuentro entre nieve, nieve blanca recién caída.
Me gusta esa sensación, notar el calor del sol en la nieve helada. Me mantengo en pie y escucho, contemplo... Cierro los ojos y una brisa acaricia mi cara, la escucho y me atrapa, me inquieta, me excita...
que pena que solo sea un lugar que se encuentra en el fondo de mi imaginación
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