No hay nada como aprender de nuestros errores, de nuestras conductas.
Cada error que cometemos es un nuevo aprendizaje en el que nos adentramos, un camino nuevo donde hurgar, investigar y actuar diferente. Los errores te enseñan a ver la realidad desde un punto de vista objetivo y enseñan a reaccionar.
Nuestros errores, normalmente causados por nuestras conductas. Las conductas son transformables si somos concientes de cuales son, de saber cuales son nuestros errores y conductas que la causan.
Muchas veces piensas hacer lo debido y luego te das cuenta que estas metiendo la mata, que tu conducta no es la adecuada, pero tú confiabas en que sí. Después de causar un efecto te das cuenta de que has fallado, de cual ha sido tu fallo e intentas cambiarlo en el momento pero no sirve, fallas.
Darse cuenta de esos fallos en el mismo momento no es tarea fácil, hace falta pensar y reflexionar, por eso arreglarlos en el momento es difícil. Pensarlo después te da la libertad de reaccionar ante la misma situación de una manera más adecuada y te ayuda a pensar en el mismo momento.
Intentar cambiar los errores es importante aunque no lo consigamos, porque darse cuenta de que has fallado, te has equivocado te hace ser más fuerte, más persona y da te da más seguridad. Eso, seguridad, que es al final de lo que depende todo, de tener seguridad (en una misma y en toda las situaciones de la vida).
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